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juan.cantero@economiavisual.com

Derivación de la demanda de trabajo individual

La demanda de trabajo la realiza el empresario, pues la mano de obra o fuerza laboral es un factor productivo esencial en el proceso de producción.

Con el fin de derivar, a corto plazo, la demanda de trabajo de un empresario consideraremos de una parte la función de producción o producto total, que quedará determinada, dada la consideración de factor capital como fijo, por la aplicación del factor variable, en nuestro caso el trabajo.

Desde un punto de vista racional, el empresario estará interesado en contratar una hora adicional de trabajo siempre y  cuando el ingreso que esta genere sea superior al coste de su remuneración.

Con el fin de calcular el ingreso que genera cada hora de trabajo adicional, resultará conveniente conocer lo que aporta a la producción. Por ello, tendremos que recurrir al concepto de productividad marginal.

La productividad marginal del factor trabajo se estima gráficamente en base al valor de la pendiente de la tangente en cada uno de los puntos que conforman la función de producción.

Podemos diferenciar dos niveles de contratación de trabajo:

-Cuando cada unidad de trabajo incorporada medida en horas/hombre incrementa la producción en mayor medida que la unidad de trabajo anterior (hasta L*),

-y de otra parte cuando, la incorporación de unidades sucesivas de trabajo hace incrementar la producción, pero cada unidad lo hace en menor medida que la anterior (L**). De este modo obtenemos la curva de productividad marginal del trabajo.

El empresario no tendrá duda alguna en contratar como mínimo L* unidades de trabajo pues cada unidad incorporada hace crecer la producción en mayor medida que la anterior. De otra parte, no contratará un volumen de trabajo superior a L**, pues si lo hiciera cada unidad de trabajo provocaría una reducción de la producción. Por ello, el tramo significativo en donde el empresario debe decidir la cuantía de trabajo que demanda estará comprendido entre L* y L**.

Para comparar el ingreso que genera cada unidad de trabajo con el coste que esta tiene (salario w) debemos convertir el concepto de productividad marginal que me expresa, en términos físicos la aportación de cada unidad de trabajo, a su valor monetario. Para ello, bajo el supuesto de que todos los mercados funcionan de forma competitiva y por tanto el precio (p) es único, procederemos al multiplicar la productividad marginal del trabajo por el precio de la mercancía. Que en términos gráficos sería la desplazada no paralela de la curva de productividad marginal.

Según el planteamiento keynesiano lo relevante en el mercado de trabajo es el salario en términos nominales, en tal sentido, podremos deducir la demanda óptima de trabajo del empresario que se corresponderá con aquel nivel de empleo en donde la última unidad de trabajo contratada genera al menos el mismo ingreso que coste tiene. De este modo, si el salario nominal es w´la empresa estará interesada en demandar L´horas de trabajo, en tanto que si el salario disminuyese a w´´ la demanda de trabajo aumentaría. De ahí podemos inferir como la curva que muestra el valor de la productividad marginal se corresponderá con la curva de demanda de trabajo de la empresa individual, según el planteamiento keynesiano.

 

 

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